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jueves, 2 de junio de 2011

El tema de la autoridad es fundamental a la hora de estudiar doctrina. Hay varias tendencias en la interpretación de la teología, pero dos de ellas que están bien contrapuestas, son la teología liberal y el conservadurismo. Ambas parten de dos puntos de vista muy distintos, uno es subjetivo y el otro es objetivo. Y aunque parezca insignificante e innecesario tener que estudiar las dos posturas , es de suma importancia , ya que partiendo de aquí surgen las grandes controversias teológicas.
El comentario que se desarrolla a continuación pertenece al Dr Charles C. Ryrie 

LA CUESTION DE LA
AUTORIDAD
La autoridad constituye el principio fundamental en el estudio de la teología. Según cabe presumir todos los que operan
dentro del concepto general de la teología “cristiana” reconocerían la autoridad de Dios como la norma suprema para la
verdad. Pero, cómo se concibe y se expresa la autoridad de Dios varía considerablemente dentro del campo “cristiano”.
I. LA AUTORIDAD EN EL LIBERALISMO
El subjetivismo constituye la marca distintiva del liberalismo, aunque su enfoque puede variar con las diferentes personas.
La Palabra de Dios incluye “cualquier hecho de Dios por el cual ocurre la comunicación entre Dios y el hombre” (L.
Harold de Wolf, The Case for Theology in Liberal Perspective [Philadelphia: Westminster, 1959], p. 17). Esta comunicación
llega por medio de la razón, los sentimientos, o la conciencia humanos.
A. La razón
La razón siempre ha ocupado un puesto dominante en el pensamiento liberal. Por supuesto que es dentro de la esfera de la
razón donde se forman los conceptos que son la base de la comunicación de una persona a otra. La razón es una vía necesaria
para dar y recibir la verdad, y el evangélico reconoce esto. Pero el liberalismo, ciertamente, ha hecho de la razón humana
un juez, y a menudo el creador de la verdad. La razón se hace autónoma, no gobernada por alguna autoridad más alta o
de afuera, pero también severamente limitada por su finitud y falibilidad.
B. Los sentimientos
Como una reacción contra el racionalismo, Schleiermacher (1768–1834) desarrolló su teología del sentimiento. El enfatizó
el análisis de la experiencia religiosa y basó la religión sobre el sentimiento o la percepción. En efecto la teología se convirtió
en antropología o psicología. A causa de esto, Karl Barth consideró a Schleiermacher como el epítome del liberalismo
religioso.
C. La conciencia
Esta forma de liberalismo le da énfasis a la conciencia como la base de la autoridad. Nuestro conocimiento es limitado y
poco confiable, así que los instintos morales básicos del alma humana se convierten en la base de la autoridad. Immanuel
Kant (1724–1804) fue el líder de esta forma de pensar. De nuevo, la teología se había convertido en antropología.
En todas las formas del liberalismo, la naturaleza humana en un aspecto u otro es la fuente de la verdad religiosa. La
Biblia, por lo tanto, se considera como producto de la razón humana, que abarca los pensamientos del hombre acerca de
Dios, de sí mismo, y de este mundo. Ella relata el desarrollo histórico de las experiencias religiosas y creencias del hombre,
y no es, como creen los conservadores, el mensaje conservado por escrito de un Dios transcendente que invadió el curso de
la historia.


LA AUTORIDAD
EN EL CONSERVADURISMO
En el conservadurismo la base de la autoridad es externa —está fuera del hombre— y es objetiva.
A. El catolicismo conservador
En el catolicismo romano la autoridad descansa definitivamente en la iglesia misma. Es cierto que la Biblia se cree, pero
tiene que ser interpretada por la iglesia. Además, las tradiciones de la iglesia son una fuente de revelación divina a la par de
la Biblia. Los concilios ecuménicos y los papas han hecho proclamaciones de tiempo en tiempo que son consideradas infalibles
y, por lo tanto, obligatorias para los miembros de la iglesia.
La iglesia oriental es similar en cuanto a basar su autoridad en la tradición, la iglesia misma, y la Biblia. Aunque los
evangélicos rechazan la tradición como autoritativa, se debe reconocer que la autoridad del catolicismo no se encuentra en
el hombre, como enseña el liberalismo.
B. El protestantismo conservador
La palabra “conservador” elimina las bases humanistas y subjetivas de autoridad del liberalismo, y la palabra “protestantismo”
quita a la iglesia como base de la autoridad. Por lo tanto, uno estaría de acuerdo en que “la ortodoxia es esa rama de
la cristiandad que limita la base de la autoridad religiosa a la Biblia” (Edward John Carnell, The Case for Orthodox Theology
[Philadelphia: Westminster, 1969], p. 13). Las Escrituras contienen la revelación objetiva de Dios y por lo tanto son la
base de la autoridad para el protestante conservador.
Sin duda, entender la revelación de Dios en la Biblia abarca el uso de los procesos racionales de una mente redimida,
un sometimiento de fe tocante a las cosas no reveladas o no entendidas, una dependencia del ministerio de enseñanza del
Espíritu Santo, una conciencia que esté limpia delante de Dios, y alguna perspicacia en cuanto a las lecciones de la historia.
Algunas veces en la práctica, aunque no en la teoría, los conservadores pueden negar, y de hecho niegan, que la Biblia
sea su única base para la autoridad.
(1) En la práctica, algunas tradiciones o denominaciones le dan a sus credos autoridad coordinada con la Biblia. Los
credos pueden proveer declaraciones útiles de la verdad; pero los credos nunca pueden ser los jueces autorizados de la
verdad. Las declaraciones de los credos siempre se deben considerar falibles, necesitadas de posible revisión, y subordinadas
a la autoridad bíblica.
(2) En la práctica, algunos grupos le conceden a la tradición y a la práctica aceptada, autoridad a la par con la Biblia.
Una iglesia tiene un mandato divino para establecer guías autoritativas para sus miembros (Hebreos 13:7, 17), pero aun
éstas son falibles, necesitadas de revisión periódica, y siempre subordinadas a la autoridad bíblica.
(3) En la práctica, algunos conservadores hacen que la experiencia religiosa lleve en sí misma autoridad. La experiencia
saludable es el fruto de la lealtad a la autoridad bíblica, pero todas las experiencias tienen que ser guiadas, gobernadas,
y guardadas por la Biblia. El hacer que la experiencia sea normativa y autoritativa es cometer el mismo error que comete el
liberalismo al reemplazar un criterio objetivo con existencialismo subjetivo.
Observe lo que indica esta tabla: cuando la autoridad objetiva se suplementa, se compromete, o se abandona, el teísmo
será debilitado o aun renunciado.
Charles C. Ryrie

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